Aventura
Aguas poco profundas y tranquilas en Isla Diablo, pensado para viajar con niños sin perderte el paraíso de San Blas.
Isla Diablo tiene una orilla de agua poco profunda y tranquila, ideal para que los más pequeños jueguen y naden sin sustos, mientras los adultos disfrutan de la misma playa de arena blanca. Cerramos el día en la Piscina Natural, un banco de arena donde tampoco se hace pie más allá de la cintura.
Con niños, lo que decide un día es la logística, no el paisaje: aquí la entrada al agua es progresiva, hay sombra de palmeras y el trayecto en lancha entre paradas es corto. El guía lo sabe y ajusta el ritmo. Llegada sobre las 8:30, almuerzo isleño a las 12:30 y Piscina Natural a las 15:30.
Recogida desde las 5:00 en tu hotel, 4x4 puerta a puerta y unas dos horas y media de carretera de curvas — el tramo que peor llevan los niños; conviene desayuno ligero y medicamento para el mareo si son propensos. Incluye lancha con chaleco, almuerzo y guía local. El impuesto de la comarca va aparte el mismo día, en efectivo o con tarjeta al conductor.
Ideal si viajas con niños y necesitas orilla poco profunda y poco tiempo de lancha.
Quizá no sea tu tour si vas sin niños y buscas snorkel o aventura: hay rutas mejores para eso.
Salida en 4x4 desde Ciudad de Panamá.
Playa de aguas tranquilas y poco profundas, ideal para niños.
Comida fresca en la isla.
Último baño en el banco de arena y vuelta a la ciudad.
En el archipiélago no hay tiendas, y lo que falte no se resuelve hasta volver a tierra firme. Ver la lista completa →
Cancelación gratis hasta 72 horas antes; a partir de ahí el anticipo queda retenido, porque el cupo ya está apartado. Política de cancelación →
$135 por viajero. Ese precio cubre el transporte desde Ciudad de Panamá, la navegación, las comidas del formato y el guía. Fuera queda el ingreso a la comarca, que son $22 para extranjeros y $7 para residentes y se abona en efectivo al entrar.
Este recorrido nombra 1: Isla Diablo. Algunos formatos venden zona en vez de isla suelta, porque en los cayos remotos se fondea donde el mar permite ese día.
La salida es siempre de madrugada, sobre las 5:00, porque el paso de la montaña y la marea lo imponen. La vuelta depende del formato: los de un día regresan esa misma tarde y los de varias noches, la última jornada.
La entrada al agua, que baja en pendiente suave y deja jugar sin sobresaltos, la sombra de las palmeras a pocos pasos y los trayectos cortos de lancha. Con críos lo que arruina un día no es el paisaje: es la logística, y aquí está resuelta.
Es la parte dura. Son unas dos horas y media de curvas de montaña antes de ver el mar, de madrugada y con el estómago vacío. Desayuno ligero, pastilla para el mareo si son propensos y una bolsa a mano evitan casi todos los disgustos.
El regreso arranca a las 15:30 y por delante quedan las mismas curvas de la ida, así que la vuelta cae ya de noche. Con niños conviene contar con eso: cenar fuera ese día suele salir mal, y el plan realista es ducha y cama en cuanto se llega.
El resto —documento, impuesto de la comarca, cambios de ruta— se contesta aparte. Ir a las preguntas frecuentes →





