Comer en San Blas: del Almuerzo Isleño a la Langosta
En San Blas se come lo que entra por la mañana. No hay carta ni nevera llena: hay lo que el mar dio ese día, cocinado a pocos metros de donde lo sacaron.
El almuerzo, isla por isla
Cambia menos de lo que parece: pescado fresco entero, arroz con coco y patacones. Lo que sí cambia es dónde te lo comes — una mesa bajo palmeras en un cayo diminuto no es lo mismo que el comedor de una comunidad con cincuenta familias alrededor.
Si no comes pescado, hay pollo o vegetariano sin coste extra. Avísanos al reservar, no el mismo día: la compra se hace en tierra.
Lo que solo pasa si te quedas
Un día te da el almuerzo. Dos días te dan la cena y el desayuno, y ahí aparece lo bueno:
- La cena se cocina cuando ya no hay lanchas. Suele ser lo que sobró del mar por la tarde.
- El desayuno es huevos, patacón y café colado en tela.
- La langosta ($15–25, en temporada) la traen buzos Guna a pulmón. Con más tiempo en la isla hay más posibilidad de que llegue una.
Lo práctico
- Los extras se pagan en efectivo, en billetes pequeños. En las islas no hay cajeros ni datáfonos.
- El agua va incluida en casi todos los formatos; confírmalo al reservar.
- Alergias: dilas al reservar. En una isla no se improvisa un plato alternativo.
¿Un día o varios? El menú es el mismo; lo que cambia es cuánto de la isla ves. Mira los formatos.