Por Ramiro Del Rio
Dormir en San Blas con Dos Horas de Luz
Casi todo lo que se escribe sobre dormir en San Blas habla de la hamaca y del amanecer. Las dos cosas son verdad. Lo que se cuenta menos es que la electricidad llega por generador y se apaga, que el baño es compartido y que no hay wifi.
Contarlo antes no espanta a nadie: filtra. Quien viene sabiéndolo vuelve encantado; quien viene esperando un hotel, no.
La luz: unas horas al anochecer, y se acaba
Las islas no están conectadas a ninguna red. La electricidad, donde la hay, sale de un generador o de placas solares con baterías pequeñas, y funciona un rato al caer la noche —normalmente para cenar y poco más—. Después se apaga.
Qué significa en la práctica:
- Lleva linterna frontal. Es el objeto más útil que puedes meter en la mochila. La linterna del móvil sirve, pero te deja sin batería y sin una mano.
- Carga todo de día, cuando el generador está encendido o desde el hotel antes de salir. Una batería externa cargada vale más que dos cargadores.
- La oscuridad es real. No hay farolas ni luz de ciudad de fondo. Esa es también la razón por la que se ven las estrellas como no se ven en casi ningún sitio.
El agua y el baño
El agua dulce llega en bidones desde tierra firme. No es un detalle romántico: es la razón por la que las duchas son cortas, a veces de balde, y por la que se pide no derrocharla.
Los baños suelen ser compartidos y sencillos. En muchas islas el desagüe va directo al mar, así que se pide usar jabón y champú biodegradables, o lavarse lo justo. No es una manía ecologista de folleto: es que estás dentro del sistema donde se bañan y pescan las familias que viven ahí.
Y una recomendación que se agradece siempre: lleva tu propio papel higiénico.
La comida
Se come lo que hay y lo que se pesca ese día. Pescado fresco, arroz con coco, patacones, a veces langosta según temporada. No hay carta, no hay cocina abierta a media noche y no hay nevera llena.
Si tienes una restricción alimentaria —no comes pescado, eres celíaco, vegetariano estricto— hay que avisarlo al reservar, no al llegar. En una isla sin tienda no se improvisa un menú alternativo. Lo desarrollamos en comer en San Blas.
La conexión: no la hay
La cobertura móvil es irregular y el wifi, en la práctica, no existe. Hay islas donde se pilla señal subiéndose a un punto concreto, y hay islas donde no hay nada.
Esto tiene dos caras. La incómoda: si esperas una llamada importante, resuélvela antes de embarcar; y si alguien va a preocuparse por ti, avísale de que estarás sin señal. La otra cara es que es exactamente lo que mucha gente viene a buscar y no encuentra en ningún otro sitio.
Ah, y no hay cajeros ni datáfonos en ninguna isla: todo se paga en efectivo y en billetes pequeños. Está detallado en cuánto efectivo llevar.
El ruido, los bichos y la cama
De noche se oye el mar y poco más. Las cabañas son de caña y techo de palma, no insonorizadas: si tu vecino ronca, lo sabrás.
Hay mosquitos, sobre todo al atardecer y en las islas con más vegetación. Repelente, manga larga a esa hora y, si la cabaña tiene mosquitera, úsala.
Las camas van de una hamaca a un colchón sencillo según el alojamiento. Nadie va a cambiarte las sábanas a media estancia ni a dejarte una toalla nueva doblada.
Qué se gana a cambio
Todo lo anterior parece una lista de renuncias, y lo es. Pero es la contrapartida de tres cosas que en un tour de un día no se pueden tener.
La isla vacía. Las lanchas del día se van a media tarde. Lo que queda después —una playa sin nadie, la luz cayendo— no se compra con dinero, se compra quedándose.
El cielo. Sin luz artificial en kilómetros, la vía láctea se ve a simple vista. Es lo que más repite la gente al volver.
El ritmo. Un tour de un día es correr para ver mucho. Una noche es dejar de correr.
Cómo elegir bien
Si esto te encaja, la pregunta siguiente es cuántas noches y en qué zona. Un formato de dos días te da la tarde y el amanecer sin alejarte demasiado; uno de tres te permite además llegar a zonas remotas del archipiélago.
Puedes comparar todos nuestros tours y los precios de cada formato. Y si dudas entre quedarte o hacer solo el día, lo comparamos en tour de un día o quedarse a dormir.
Preguntas frecuentes
¿Hay electricidad en las islas de San Blas? No hay red eléctrica. Donde hay luz, viene de un generador o de placas solares, y funciona unas horas al anochecer.
¿Hay wifi? No de forma fiable. La cobertura móvil es irregular y en muchas islas no hay señal.
¿Cómo son los baños? Compartidos y sencillos, con agua dulce limitada que llega en bidones desde tierra firme. Conviene llevar papel propio y jabón biodegradable.
¿Hay agua caliente? No. Y con el clima de la comarca, es lo que menos se echa de menos.
¿Puedo cargar el móvil? Solo mientras el generador esté encendido, y no en todas las islas. Lleva batería externa cargada.
¿Hay mosquitos? Sí, sobre todo al atardecer y en las islas con vegetación. Repelente y manga larga a esa hora.
¿Qué pasa si tengo una urgencia médica? Las islas no tienen centro de salud. Ante un problema serio hay que volver a tierra firme en lancha, y de noche eso depende del mar. Si tienes una condición que requiere atención rápida, dilo antes de reservar y lo hablamos con franqueza.